Porque todos influimos en los demás.

¿ Cuánto de COMPROMETIDO estás en mejorar tu impacto?

Para mejorar tu estilo de liderazgo, tienes que empezar por ti mismo. No puedes dar, lo que no tienes. ¿ Eres consciente de cómo te diriges? Hay dos formas, desde el miedo o desde el amor.

Cuando lo haces desde el MIEDO, el resultado es que sobrevivives, que estas aquí porque esto es lo que te ha tocado, pero la vida es difícil y el entorno es hostil. Esa es la frecuencia en la que vibras y eso es lo que atraes.

Cuando lo haces desde el AMOR, el resultado es que VIVES en mayúsculas. Eres consciente que la vida es un regalo con tiempo limitado y que tú eres el máximo responsable, de disfrutar de ese regalo. Esa es la frecuencia en la que vibras y eso es lo que tramites.

El miedo te lleva a ser muy exigente contigo mismo, parece que nunca estas a la altura de las expectativas que te marcas. Cuando eres tu peor jefe, cómo los peores jefes, lo quieres tener todo controlado, que nada se salga del guion que tu has decidido que es el correcto, porque pierdes tu aparente poder. Cuando los demás no se comportan como tu quieres, empiezas a quejarte, a criticarles, a ponerles etiquetas. Pierdes tu centro, tu equilibrio y te vas a uno de los extremos, el jefe prepotente y machacador o el jefe paternalista, al pobrecito de mí, el víctima. El primero culpa a los demás de todos los males, el segundo se culpa así mismo de todo. El primero se cree que lo sabe todo, el segundo se cree que no sabe nada y que nada puede hacer. El efecto que tiene en ti, afecta a tu cuerpo, a tu energía, te desconectas de tu alma.

Todo lo ves desde la escasez, detienes tu mirada en lo que te falta, y eso te lleva a una continua preocupación, te imaginas los peores escenarios, y empiezas a crearlos, sin darte ni cuenta. Esa constante preocupación, sin pasar a la acción, te hace ver sólo lo negativo, lo alimentas y tu cuerpo lo siente, en forma de desasosiego.

Eres impaciente, lo quieres todo para ya, y tampoco te detienes desde la humildad a saber si te falta alguna herramienta, que te pueda facilitar alcanzar lo que buscas. De nuevo porque te crees que lo sabes ya todo, o porque la apatía y la desgana te invade.

 No quiere decir, que sean muchas las ocasiones, que a pesar de ser nuestro peor jefe, tratemos a los demás mejor que a nosotros mismos, incluso nos acerquemos a ser un líder, pero desde mi experiencia esto no es sostenible. Al final el tiempo, te muestra esa falta de coherencia, entre lo que piensas, haces, sientes y dices. Eso, es sobrevivir. Tu cuerpo se resiente, tu mente está agobiada, y así es la influencia que ejerces en los demás.

Estas desconectado de tus emociones, porque no te escuchas, vives hacia fuera, y no sabes que se está tramando dentro de ti. Quien te lleva a comportarte así es tu ego, tu peor jefe, que sólo ve el peligro y te pone a la defensiva, para que sobrevivas. Pasas de puntillas las reuniones contigo mismo, como las que tendrías con tu peor jefe.

Hay otra forma de vivir, hay otra forma de liderar nuestra vida, y es vivir desde el amor. Vivimos desde el amor cuando existe esa perfecta conexión entre cuerpo, mente y alma. Cuando somos capaces de conectarnos con nuestra esencia.Vivir desde el amor, es vivir con gratitud. Y lo primero que tenemos que agradecer es algo tan sencillo como estar vivos.Tu misión es crear la historia de tu vida, una vida con sentido, pero tienes que atreverte. El camino fácil es no vencer tus miedos, para sentirte libre, hace falta coraje, hace falta atreverse.

La primera clave, para vivir desde el amor, es creer en tí. La confianza se alimenta de conocimiento, en este caso de autoconocimiento. Y creo que este un trabajo, que no termina hasta el final de nuestra vida. Cuando te conoces, te aceptas, tomas consciencia que la perfección no existe, y pretenderla es un tarea imposible, y agotadora.

Desde el momento que te aceptas, y reconoces que no eres perfecto, se reduce el nivel de autoexigencia. Te das cuenta que todo es más sencillo, si te conviertes en tu mejor líder. Mente abierta, en búsqueda continua del aprendizaje desde la humildad. Dejas tu ego a un lado, y muestras tu vulnerabilidad. Justo en tu equilibrio, sin victimismos. Simplemente sabiendo que cuando así te comprometes a mostrarte al mundo, el beneficio que obtienes es tu propio progreso.

Cuando vives desde el amor, siembras las semillas del autoliderazgo, y las cultivas porque sabes que en la cosecha, está el sentido de tu vida. Para ello, buscas la excelencia, que conlleva, mejorar día a día. Pasar a la acción, asumir la responsabilidad.

Cuando te equivocas te perdonas, y aprendes. Sabes que si no aprendes muy probablemente la vida, te vuelva a enseñar esa lección. Desde el momento, que te perdonas, tu paciencia, crece. Tu cuerpo y tu alma, te lo agradecen, porque has dado un paso enorme, te diría que el definitivo, en tu camino al autoliderazgo consciente.

Y cuando todo esto lo interiorizas, abandonas la escasez de un terreno árido, y te ubicas en al abundancia de un terreno fértil, donde asumes la responsabilidad de cultivar tu futuro, viviendo con alegría tu presente, y aprendiendo de tu pasado.

Cuando, cuerpo, mente y alma están en armonía, todo fluye porque estás en tu esencia, estas vivo, eres luz. Crees en ti y creas lo que crees

Te propongo una breve reunión contigo mismo, y te digas verdad.

¿Consideras que eres tu mejor líder o tu peor jefe?

 Eres consciente, que son muchas las ocasiones, en las que tú eres más duro contigo mismo que cualquier jefe. Y cómo te sientes cuando te tratas así, y ¿cuál crees que puede ser la influencia que ejerces en los demás, si tu te tratas así a ti mismo?

Recuerda TODOS somos líderes, TODOS influimos en los demás.

¿ Cuánto de COMPROMETIDO estás en mejorar tu impacto?

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